Reportaje
Venezuela apuesta a la paz

OEA: principal organismo activista del terrorismo de Estado

Luis Almagro, quien asume ilegalmente el liderazgo de los partidos políticos de oposición en Venezuela con el apoyo del imperio norteamericano subestima al pueblo de Chávez que quiere paz y está resuelto a ser libre.

En marzo de 2015 cuando con 33 votos Luis Almagro, es electo como secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Venezuela mantenía la esperanza de que con la llegada de quien fue canciller de Uruguay durante el Gobierno de Pepe Mujica, el organismo multilateral renovaría su espíritu y encaminará su función hacia la unidad de los pueblos. Sin embargo, la realidad actual es otra y este repudiable personaje está a favor de las líneas intervencionistas del imperio norteamericano, acción que llevó al Gobierno bolivariano a retirar a Venezuela de este organismo, también conocido como el Ministerio de las Colonias.

La esperanza se difuminó por completo, luego de cuatro meses de su elección, cuando Almagro sostuvo una reunión con Henrique Capriles Radonski, quien solicitó el envío de una comisión de la OEA para realizar el acompañamiento electoral durante las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015.

Esta conspiración contra el pueblo de Venezuela y la revolución bolivariana, data de años atrás, mucho antes de la llegada de Almagro; cuando en el año de 1999, el para entonces presidente de la República Hugo Chávez, se paró frente a la moribunda Constitución de 1961 y declaró el fin del modelo neoliberal que por más de 40 años imperó en el país. A partir de ese momento histórico, inicia la conspiración contra el proceso socialista que aún sigue vigente.

El Golpe de Estado de 2002 contra el hilo constitucional y la voluntad de la mayoría del pueblo venezolano, fue el preámbulo de una gran conspiración nacional e internacional que con la anuencia de la OEA y el visto bueno de los Estados Unidos, buscaba acabar con un movimiento libertario que se estaba gestando en Venezuela y que años más tarde se esparciría por otros países de la región latinoamericana con la llegada de Lula da Silva en Barsil, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Fernando Lugo en Paraguay, Manuel Zelaya en Honduras, Daniel Ortega en Nicaragua, entre otros.

Pretensiones injerencistas

Con la desaparición inesperada del Comandante Supremo, Hugo Chávez, la oposición venezolana vio una nueva oportunidad para arremeter contra el pueblo bolivariano y con apenas horas de haber asumido las riendas del país, el presidente obrero Nicolás Maduro, comenzó a enfrentar la mayor conspiración regida bajo los mimos lineamientos de acabar con el sueño de millones de venezolanos que apuestan por una transformación profunda que encamine al país al desarrollo e independencia plena.

El 10 de noviembre de 2015, comienza la nueva campaña de Almagro contra Venezuela, escribe una carta de 18 páginas dirigida al Consejo Nacional Electoral de Venezuela en la que expresa “sus dudas sobre las garantías del proceso de las elecciones legislativas”. Hecho que produjo inmediatamente el rechazó contundente del pueblo patriota por la descarada injerencia del funcionario de la OEA en los asuntos internos del país.

A petición de Venezuela, el 5 de mayo de 2016, se realiza una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, donde la Canciller Delcy Rodríguez, rechazó las intenciones del Secretario General para intervenir a Venezuela a través de la aplicación de la Carta Democrática. Sin embargo, de la manera más infame, el día 31 de ese mismo mes, Luis Almagro solicita la activación del procedimiento para abrir la Carta Democrática contra Venezuela.

La aplicación de este documento contra la nación, sería el primer paso para justificar una intervención militar extranjera y propiciar el apoyo a grupos terroristas infiltrados dentro del país para derrocar al presidente Maduro, accionar que se repite una y otra vez en otros países del continente.

Silencio cómplice

Existen casos concretos que demuestran -desde el nacimiento de la OEA en 1948 durante la IX Conferencia Panamericana- las pretensiones injerencistas del imperio norteamericano.

El mismo año de su creación, José Figueres en Costa Rica dirige una sublevación anticomunista y derrota a las fuerzas populares del Gobierno de Teodoro Picado, acción que acabó con la vida de aproximadamente 2000 personas y por supuesto la OEA no se pronunció al respecto.

De igual manera en Perú por medio de un Golpe de Estado respaldado por la Casa Blanca, se instaurá una dictadura militar, dirigida por el coronel Manuel Odria (1948-1956), la OEA también guardo silencio.

En 1962, una vez más el organismo se presta para servir a los intereses de los Estados Unidos y siguiendo las directrices de la Casa Blanca -durante la VIII Reunión de Consultas de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA (realizada en Montevideo)- expulsó a Cuba de esa organización regional. En 1973, un golpe de Estado instigado y organizado por Estados Unidos, derroca al Gobierno del presidente Salvador Allende en Chile, la nación queda en manos del dictador Augusto Pinochet.

El 11 de abril de 2002, el turno fue para Venezuela, cuando Estados Unidos financió a partidos políticos de oposición para perpetrar un golpe de Estado, aupado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Departamento de Estado que colocaron al para entonces presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanca para violar la Carta Democrática Interamericana. .

Esta agenda golpista se aplicó en otros países en el año 2009 el presidente Manuel Zelaya, es derrocado por el Congreso en el llamado “Golpe Institucional”; en 2010 un grupo de policías secuestran e intentan derrocar al presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien gana la batalla contra la conspiración y denuncia las pretensiones injerencistas; ese mismo año el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, es destituido por el parlamento de su país; en 2016, una conspiración entre diputados y senadores de la derecha brasilera dan un golpe parlamentario a la presidenta Dilma Rousseff, manipulando la figura del desafuero (impeachment) establecido en la Constitución.

Día de la dignidad e independencia

Almagro, quien asume ilegalmente el liderazgo de los partidos políticos de oposición en Venezuela con el apoyo del imperio norteamericano subestima al pueblo de Chávez que quiere paz y está resuelto a ser libre. Mayor muestra de este sentir, sucedió el pasado 26 de abril cuando Venezuela se convierte en el primer país de la región en solicitar su retiro de la OEA.

“Como jefe de Estado en uso de mis atribuciones exclusivas de acuerdo con la Constitución, he ordenado el inmediato Retiro de la OEA. El 26 de abril de 2017, es un día de dignidad e independencia, he dado un paso gigante para romper con el intervencionismo imperial”, afirmó el presidente Nicolás Maduro.

En ese sentido, manifestó que “ya basta de abusos intervencionistas y violación de la legalidad, Venezuela es la cuna de los libertadores y la haremos respetar. Pido la unión cívico-militar del pueblo en esta batalla por la independencia y la paz de nuestra patria”.

Es así como con el pueblo en la calle de pie con el presidente Nicolás Maduro, en honor a esa sangre libertaria de Hugo Chávez, Simón Bolívar, Francisco de Miranda, Ezequiel Zamaora, entre otros libertadores que corre por nuestras venas se plantó contra las pretensiones de quienes pretenden socavar la democracia de Venezuela.

PRENSA/MPPeuct/Luis Vásquez