Reportaje

La orquídea y el turpial: emblemas de identidad nacional

El 23 de mayo de 1951 la Orquídea Cattleya mossiae, es declarada Flor Nacional y siete años más tarde, el 23 de mayo de 1958, el Turpial, es declarado como Ave Nacional.

Nuestra Venezuela posee a más de sus símbolos patrios, importantes símbolos naturales que la  diferencia y la distingue de otras naciones. Emblemas que junto a otras manifestaciones autóctonas confirman la identidad nacional y la idiosincrasia del pueblo venezolano.

El 23 de mayo de 1951 la Orquídea Cattleya mossiae, es declarada Flor Nacional y siete años más tarde, el 23 de mayo de 1958, el Turpial, es declarado como Ave Nacional. Ambas especies, son Símbolos Naturales de Venezuela.

Mayo para muchos venezolanos y venezolanas, es el mes de las flores, existe la costumbre de vestir o usar como ornamento la Orquídea  para adornar la Cruz de Mayo, tradición religiosa que data del siglo XIX.

Belleza única
Más allá de su belleza genuina, la Orquídea, es la flor cuyo nombre posee –como dato curioso- las cinco vocales, no existe otra con esta característica en el mundo. Pertenece a la familia más extensa del reino vegetal que incluye aproximadamente unas 30 mil especies, repartidas en cerca de 800 géneros, la mayor variedad de ellas es nativa de América del Sur.

En la vasta mayoría de los géneros de Orquídeas, hasta ahora descubierta, presenta una estructura de tres sépalos alargados atrás y tres pétalos más anchos al frente. En la parte inferior, el pétalo es de mayor tamaño que los dos laterales y está configurado en forma de labio, por lo que también recibe el nombre de labelo, el cual usualmente cuenta con puntos y manchas de variados colores, lo que lo hace resaltar aún más a la vista.

Mayormente identificamos a nuestra Orquídea por su color violeta y con tonos lila. En la parte interna del labelo, se observa una coloración amarilla veteada con manchas de color violeta intenso.
Es una flor, distribuida en gran parte de la Cordillera de la Costa,  puede encontrarse en los estados Miranda, Aragua, Carabobo, Yaracuy, Lara, Portuguesa y en toda la zona andina. Hay quienes, la consideran el símbolo de la representación genuina de la belleza femenina en Venezuela.

Su hábitat natural
Según estudios,  la Cattleya mossiae, crece en selvas nubladas o bosques que son beneficiados -en épocas de sequía- de una permanente neblina. Esta condición, permite precipitaciones en estación seca, así como humedad constante entre 70% y 80%.

No obstante, en gran parte de su área de distribución se puede encontrar de manera abundante en bosques montanos húmedos, también en algunos bosques semicaducifolios y caducifolios, donde la humedad relativa puede estar entre 40% y 50% en ciertas épocas del año, soportando un período de sequía de  3 a 4 meses.

Fruto Vivas rinde homenaje a la Cattleya mossiae
El arquitecto venezolano Fruto Vivas diseñó la obra bautizada como la Flor de Venezuela -estructura que emula una orquídea- inspirada en la Cattleya mossiae, nuestra flor nacional, que fue y es motivo de admiración por su sublime belleza.

La construcción, la realizó el ingeniero Silvano González. Esta grandiosa obra estuvo expuesta en la Feria Mundial de Hannover (Alemania) en el año 2000 y fue uno de los pabellones más visitados por los turistas del mundo. Actualmente, se encuentra instalada en Barquisimeto, estado Lara desde el 2008.

Conciencia por su preservación
En el Libro Rojo (LR) de la flora venezolana, se expresa 341 especies amenazadas y con prioridad de tratamiento en  corto y mediano plazo. De estas 341 especies, 54 están en peligro crítico, 74 en peligro, 211 en vulnerabilidad y 2 categorizadas como probablemente extintas.
Las especies Cattleya Jenmanii, Coryanthes Macrantha y Cattleya lawrenceana, son las que “enfrentan un riesgo de extinción extremadamente alto en vida silvestre en el futuro inmediato”.

Esta situación, se debe según el LR Entre las causas que han permitido la disminución de las especies de orquídea, el Libro Rojo a  la recolección de todas las plantas de una población, daño a los remanentes, traslados a un lugar de clima  diferente,  recolección con fines comerciales y el estímulo al saqueo a través de compra de plantas a los indígenas o vendedores ambulantes, en carreteras o mercados locales.

Por ello, la premura de movimientos, organizaciones, organismos y demás fuerzas organizadas para que se fomente la conservación y preservación de la Orquídea para el disfrute de las generaciones futuras.

La fauna avícola venezolana se viste de gala con el turpial
De las 9.799 especies de aves conocidas en el planeta, más del 33% se encuentran en América del Sur y de este porcentaje, Venezuela posee el 44%. Esto nos ubica como el sexto país de mayor diversidad de aves en el ámbito global.

Esta estimación positiva, es por demás halagadora, si tomamos en cuenta que la superficie del territorio nacional no llega al millón de kilómetros cuadrados.

Nuestro Turpial -uno de los pájaros cantores más bellos del país- es reconocido por los colores amarillo y naranja en todo su cuerpo, excepto la cabeza y las alas que son negras con partes blancas. También, posee una mancha azul pequeña, pero intensa alrededor de los ojos. Vive en lugares cálidos como los llanos, cardonales, matorrales espinosos, bosques deciduos (que pierden las hojas) y bosques de galería (en los márgenes de los ríos) bien sea en solitario o en pareja.

Pertenece a la familia de los ictéridos. Su longitud varía entre los 17 y 54 cm, su pico es de forma cónica, agudizado y comprimido. Su canto variado y melodioso se escucha al amanecer, se alimenta de insectos y frutas.

Quizás, una de las razones por la cual el turpial fue seleccionado como Ave Nacional y Símbolo Natural de Venezuela, es por esas características especiales y únicas que lo hacen diferente a las otras especies de la avifauna venezolana.

A pesar de que el turpial (icterus icterus) tiende a ser un ave fácilmente domesticada, lo ideal es que  permanezca en su hábitat natural, bosques y selvas. Alguien comentó con cierto buen sentido… “¿No sería mejor tenerlo cada mañana en nuestra ventana con su melodioso canto que tenerlo en silencio en la jaula de oro todo el día?”.Bella reflexión de una amante de la naturaleza en toda su extensión.

PRENSA/Mppeuct/Manuel Ustáriz